ÁLVARO VELA. UN GARZONEÑO QUE TRIUNFA EN ESTADOS UNIDOS.

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Este huilense de 33 años de edad, por cosas de la vida, como dice él, terminó enamorado de la danza, y ahora, solo sabe vivir para lo que considera su mayor pasión: el baile. Nació el 4 de junio de 1982 en zona rural de Garzón, donde pasó los primeros años de su infancia en el seno de un hogar humilde.

Expresa que de su infancia no tiene sino “recuerdos maravillosos de aquellos días en los que vivíamos en el campo, y yo acompañaba a mi papá a coger café, y hacía labores del campo como cualquier niño de la zona. Tenía que traer la leche para la colada de mis hermanos menores, y ayudar en los quehaceres de la casa y del trabajo, como sembrar yuca, además de ayudar en la crianza de animales”.

Para aquel entonces, Álvaro iba a la escuela de la vereda mientras soñaba con -algún día- ser ciclista. Pero los años pasaron y al terminar su bachillerato, decidió buscar nuevos horizontes, por lo que se desplazó a la capital de la República donde una tía le dio trabajo como vendedor de ropa.

Encuentro con la danza 

“Yo nunca había trabajado vendiendo ropa, por lo que al comienzo fue difícil, pero yo poco a poco, me adapté y estuve ahí por más de seis meses, hasta cuando cambié de empleo y me fui a trabajar a una fábrica de ropa”, comenta Vela.
Trabajando en la fábrica de ropa, donde don Lalo, como cariñosamente le dice Álvaro a su exjefe, fue cuando se dieron las cosas para que este destacado bailarín conociera la danza y eligiera este oficio como su profesión.

“Estando en la fábrica de ropa, un día llegó un instructor a darle clases de baile a la esposa del dueño, y el profesor preguntó que quién más quería aprender y a mí se me hizo fácil inscribirme, aunque reconozco que en ese momento lo hice por hobby y nada más”, cuenta a manera de anécdota, de aquel día en que el baile se presentó en su camino.

Llegó a Esfera Latina 

Y fue tal el talento que resultó tener Álvaro Vela con este arte, que poco a poco se fue dedicando más y más a la perfección de su danza, al punto que llegó a la escuela “Esfera Latina Salsa Show”, donde conoció a sus mejores amigos de baile, entre ellos a la talentosa Jenny Parra, con quien ha hecho dupla en concursos de pareja.

En esta escuela, aparte de perfeccionar su talento y técnica, adquirió gran experiencia a nivel nacional e internacional, por lo que ahora, cuando ya se independizó de ellos, no tiene sino palabras de inmenso cariño y agradecimiento.

“La vida es de retos y de superación, y yo siempre quise llegar a tener mi propia academia, así que hace unos meses, tuve la oportunidad de iniciar con mi propia escuela, la cual se llama Studio Latin Dance. Pero ello no quiere decir que haya olvidado mis inicios, no, por el contrario, estaré eternamente agradecido con don Lalo, con los compañeros de Esfera Latina, y con todos los que desde el comienzo creyeron en mí”, cuenta entre alegría y nostalgia, Álvaro, mientras orgulloso muestra sus fotos en internet.

Escenarios en los Ángeles 

Él sabe que no fue fácil llegar hasta donde ha llegado, que tuvo que pasar momentos duros en Bogotá, en los cuales debía trabajar por largas jornadas para ahorrar y sacar adelante sus metas. No obstante, ya está recogiendo los frutos de su cosecha, sin olvidar nunca su ascendencia campesina, ni mucho menos a su familia.

Sabe que ya ha logrado importantes cosas a nivel profesional, pero que regresar al Huila y compartir con sus coterráneos el talento y conocimiento, es algo que aún no ha hecho y que sueña con poder hacer.

Por eso, los huilenses seguirán a la espera de que Álvaro se pegue la rodadita por esta tierra, y así, deleitar a sus coterráneos con sus extraordinarias presentaciones que lo han hecho merecedor de innumerables premios como el Campeonato Mundial de 2011 en Estados Unidos (Los Ángeles), en Parejas Salsa Cabaret y el Mundial de Salsa en Cali de 2012, en Grupo Cabaret, entre otros, que amplían en grandes cantidades su registro de logros.

Tomado del Diario del Huila.

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